Queridisima Vida.

Aún te quiero. 



El insomnio forma parte de mi vida desde hace varios años, y aqui me hallo en la intimidad de mi hogar, habiendo dormido apenas tres horas y soñando despierta con el mundo que fue y que ya no existe.


Mi preocupación por la realidad que nos golpea fuera de mi zona segura, va en aumento cada día. Me preocupa la división de mi país, las gestiones nefastas que nos rodean, la soberbia de un mundo inculto y crecido en ego...

Pero mientras todo ello sucede, entiendo y comprendo que la solución esta fuera de mi alcance y que mi trabajo como ciudadana es sembrar momentos bonitos para poder recoger alegrías y compartirlas. 


tras la experiencia positiva de mi primer libro, necesitaba hacer una continuación con mi nuevo yo, esa Marta que quedó atras y que ahora ve la vida con los mismos ojos pero con mas calidez y más realidad que antes.

Quiero dar las gracias a Dios, a la vida y a toda esa gente que me salvó cuando mi mundo se derrumbaba, incluso desde que publique la primera parte de esta Queridísima Vida, por que a pesar de la transformación tan increíble que me ha acompañado en este tiempo, hay fantasmas del pasado que seguían ligados a mi a pesar de creer que los había soltado. Y las personas que calificaría como Tesoros de la vida, que han aparecido en mi nueva versión y que cogieron mi mano en los momentos de bache personal, quiero decirles que los quiero. 


He aprendido a honrar la memoria de mis padres y a quedarme con todo el amor del mundo. Porque el duelo no es lineal, tiene momentos y situaciones donde sientes que el dolor te abruma y te hunde mas de lo que ya lo hizo en su momento, pero la vida te pone a personas magicas cerca de ti y sientes que puedes de nuevo con todo.

Y es que en este mundo tan enfermo y falto de amor y comprensión, hay muchísima gente buena, hay abrazos que sanan, hay desconocidos que con un gesto cotidiano y que debería ser normal y no extraño, te llenan el corazón. 

Sigo pensando que no hay personas malas, sino tristes de alma y espíritu. 

Hay tantas vidas vacías, como una caja de zapatos sin los zapatos dentro. Falta bondad y sobra egoísmo.

Y mi propósito de vida, y me gustaría que el de los que me leen, sea seguir sembrando aquello que el mundo nos ha robado. Abrazos que sanan, palabras que llenan, gestos que edifican, empatía, sonrisas, ayuda... Y cuando lo hagas, no mires a quien, no esperes el aplauso de nadie, tan solo cierra tus ojos e interioriza dentro de ti todo lo que estas haciendo, porque te prometo que todo lo que hagas te va a venir multiplicado y vas a sentir la paz que tanto anhelas. 


Pero quiero decirte algo, y es que no todo va ser bonito, no todo es hacer el bien y ya está, porque aun cuando hagas el bien, para muchas personas no será suficiente y querrán más y sentirás que no ha valido de nada todo lo que has hecho. Pero créeme, quizás no hoy, ni mañana, quizás no en meses... a veces sucede en años o en situaciones espaciadas en el tiempo. Pero lo que siembras con el corazón, con regocijo lo recogerás. 


Os voy a dejar un versículo sobre este tema.

El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

 



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