Ladrillos que hablan. 


Hoy el día amanecía brillante, las calles tenían otro color y mi día se avecinaba completo y normal.

Y entonces he llegado a la cita de las once con una mujer maravillosa que esta cargada de talentos. 

Hoy me dejaba llevar, solo quería disfrutar de un café bajo el sol de mi radiante Cartagena, saborear ese instante mientras los rayos del sol asomaban en la calle del Carmen, una de las calles mas bonitas de mi ciudad... 

Mientras la conversación sobre la vida, los proyectos y las ilusiones, se abrían paso, podía sentir que las horas estaban volando.

Y es que cuando se esta cómodo en una conversación, no quieres que el tiempo acabe. 

Un poquito antes de finalizar nuestro encuentro, Isabel me ha obsequiado con algo muy especial, un dibujo que nada más verlo ha provocado que mis lagrimas broten de alegría. 

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La historia de esa foto se remonta a los mejores años de mi vida, mi infancia.

Como ya he contado en otras ocasiones, dentro de la maravillosa Cartagena, yo vivía en una barriada preciosa. 

José María de Lapuerta, no era una barriada más, era el hogar seguro de muchos grandes amigos de mi infancia. Sus calles guardan secretos, algunos de ellos son inconfesables y otros aun gritan por los rincones. Era un barrio sencillo y humilde, lleno de vida y cargado de sueños. 

Recuerdo a la perfección el parque de la fuente, estaba dividido en cuatro secciones unidas por rampas de diferentes tamaños,arboles y escalones amplios. 

Habían dos zonas que se destinaban a jugar a la pelota haciendo que los bancos fueran porterías, otra zona donde había una zona de columpios donde se encontraba el famoso columpio amarillo donde me sentaba a balancearme por horas. Si, aquellos columpios que quemaban con el sol y que si te daba en la cabeza te abría una brecha, pero eran los mejores columpios del mundo. 

y la cuarta zona tenia un monolito con una placa con la fecha de inauguración de ese parque, al principio podíamos subir al monolito pero luego lo acabaron cercando (normal) Ahí solíamos jugar al mate, y podíamos pasar horas y horas... 


Y la joya estrella, la fuente; aquella fuente a la que solía mirar cuando algo me preocupaba. Me gustaba ver las diferentes funciones. Era redonda y muy grande, tenia diferentes chorros que contaban con unos plafones que le daban luz de diferentes colores y por la noche era un espectáculo. 

El parque estaba colocado estratégicamente junto al colegio, y era parada obligatoria cuando salíamos por la tarde a las cinco. Al final muchas madres llevaban la merienda y disfrutaban de aquel entorno. 


Prácticamente recuerdo las casas de todos mis amigos, porque las recorríamos de manera habitual haciendo un paseíllo desde el mas lejano hasta el que mas cerca estaba para recogernos e ir al parque o cuando hacían días feos, íbamos a casa de algunos y merendábamos allí. 

Si, yo tuve a los mejores compañeros y amigos en aquella barriada.

Eran esas calles en las que veías la ropa en los balcones tendida o podías oler a comida era un barrio obrero y sencillo cargado de comercios y rincones que hoy día escasean. El que mas o el que menos, te conocía a ti o a tus padres, en mi caso, conocían a mi Papá Juan Luis, mi abuelo materno, lo llamaban por su apellido, El Señor Selva. -que orgullo de apellido- 


Era esa barriada en la que podías salir a pasear con paz y tranquilidad porque te sentías seguro. 

Pero con los años fue cambiando... Aunque aún conserva cosas bonitas. 


Aún así, yo me quedo con su mejor versión y a veces cuando me dejo caer por allí, casi puedo ver a aquellos niños inocentes que correteaban por aquellas calles. 

Hoy día mantengo el contacto con una gran mayoría de aquellos amigos, y tengo que decir que me siento orgullosa de ellos, pondría aquí sus nombres pero salvaguardaré esa información. 

Pero queridos amigos de mi infancia; si alguno me lee, quiero que sepais que estoy agradecida por haberos tenido en mi vida. Formáis parte de mis mejores recuerdos y me siento afortunada por haber compartido esos instantes de mi vida con cada uno de vosotros. 


Si, esa soy yo, una persona sensible que siente que es libre escribiendo... 


Yo vivía en la calle Alhucemas, si los ladrillos de esa calle pudieran proyectar todos mis recuerdos, creo que dirían que Marta era una niña con complejos, ella quería ser como los demás, me costaba leer y escribir, no soportaba hacer calculo, y era pésima en Plástica. Aquella niña que se pasaba horas hablando con su mejor amiga en la esquina de su calle, apoyadas en las barandillas amarillas... Verdad Ruth? 

No tenia ningún gusto a la hora de vestir, aunque también es verdad que yo formaba parte de las que heredaban la ropa de sus hermanos y primos, así que no sentía que tuviera mi propia voz. 

Veía a mis amigas, y quería ser como ellas, veía a mis amigos y quería ser como ellos. 

Quería sus bicis, sus patines, su habitación y ni siquiera fui capaz de entender, que dentro de lo que yo tenía, ya era rica!!!

Tenia casa, padres, hermanos, abuelos por ambos padres, tíos y primos.

Tenía mi cama calentita y el beso de buenas noches de mis padres. O al abuelo que siempre compraba lo que mas me gustaba y la abuela que cocinaba lo que sabía que yo comería seguro. 

Tenía amigos, iba a un colegio maravilloso, y nunca deje de crear recuerdos. 

Por supuesto que no todo era precioso, pero ahora que miro hacia atrás, siento que lo tenia TODO. 

Y si, tuve a los mejores padres. 


Ahora casi nada de todo eso existe, pero pasear por ese barrio es volver a sentir que en escondidos en aquellos ladrillos, sigue existiendo una memoria de toda esa vida. 


Algún día escribiré sobre el colegio, porque esa época fue brillante.


Isabel, querida amiga, no sabes cuanto ha significado para mi este regalo, como te he dicho, creo que no hay dinero que pueda pagar lo que este dibujo puede valer. 

Mi calle, el bloque de mi abuelo, el bar donde el solía ir... 

Justo al lado, vivía mi mejor amiga, casi puedo ver a mi abuelo entrando a ese lugar o a mi amiga y a mi pasando por al lado.


Queridísima Vida, gracias por tantos recuerdos. 

Gracias por leerme.

 

Marta García Selva.


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