✨ Últimamente siento que estoy al borde del colapso. Quizás —bueno, no es quizás— nadie tome tan en serio como yo mi presentación. Soy organizadora de eventos y, esta vez, estoy viviendo los nervios y la emoción de preparar el mío propio.
Me repito lo mismo que siempre digo a mis clientes antes de sus grandes días: “Estate tranquila, todo va a salir bien”. Pero dentro de mí, mi corazón late con tanta fuerza que, a veces, incluso duele.
Para muchos será solo una presentación más, pero para mí es el momento de mi vida, mi gran sueño.
A todo esto se suma que estos días viviré una situación muy especial y familiar, que remueve los sentimientos que han inspirado este libro. Se cumplen cinco años del fallecimiento de mi madre y, un año y nueve meses después, de que nos avisaran que mi padre iba a cruzar su arco iris🌈 (que finalmente cruzó el 4 de enero de 2024).
Hasta ahora, descansaban en el mismo cementerio, pero en lugares diferentes. Por fin vamos a cumplir su voluntad: que reposen juntitos, para siempre. 💛🩵
Todo esto me provoca un torbellino de emociones que se mezcla con los nervios de organizar mi propio evento: el lugar, la presentación, el sonido, la puesta en escena, mi imagen, qué se pondrán mis hijas, la asistencia de los invitados, los ejemplares firmados que esperan en casa…
Y aun así, en medio de todo este remolino, sé que —aunque quiera controlarlo todo— todo va a salir bien.
Me repito lo mismo que siempre digo a mis clientes antes de sus grandes días: “Estate tranquila, todo va a salir bien”. Pero dentro de mí, mi corazón late con tanta fuerza que, a veces, incluso duele.
Para muchos será solo una presentación más, pero para mí es el momento de mi vida, mi gran sueño.
A todo esto se suma que estos días viviré una situación muy especial y familiar, que remueve los sentimientos que han inspirado este libro. Se cumplen cinco años del fallecimiento de mi madre y, un año y nueve meses después, de que nos avisaran que mi padre iba a cruzar su arco iris🌈 (que finalmente cruzó el 4 de enero de 2024).
Hasta ahora, descansaban en el mismo cementerio, pero en lugares diferentes. Por fin vamos a cumplir su voluntad: que reposen juntitos, para siempre. 💛🩵
Todo esto me provoca un torbellino de emociones que se mezcla con los nervios de organizar mi propio evento: el lugar, la presentación, el sonido, la puesta en escena, mi imagen, qué se pondrán mis hijas, la asistencia de los invitados, los ejemplares firmados que esperan en casa…
Y aun así, en medio de todo este remolino, sé que —aunque quiera controlarlo todo— todo va a salir bien.


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