La necesidad de ánimo.
Apenas llevamos unas horas de este nuevo día, y he sentido la necesidad de escribir...
Hoy mantenía una conversación con mi padre. Antes de nada, voy a hablaros algo de el.
Mi padre es el segundo de tres hermanos, su profesión inicial fue carpintero, y años después, gracias a unas oposiciones y mucho esfuerzo, se metió a celador.
Nunca lo he visto rendirse aún cuando más y más difícil se nos ponían las cosas... El siempre salía de todo junto a mí madre.
Ellos han servido de ejemplo en mi vida. Tanto como padres, como matrimonio, como hijos, como hermanos... Para mí, juntos o por separado son referente.
Como bien sabéis, esto es un blogg personal, donde hablo de mi. Y hoy os vengo a contar esa conversación brillante con la que despido esta semana dura y bonita a la vez.
Durante mucho, mucho, mucho tiempo, siempre he creído que no era buena en mis decisiones, que no era buena amiga, que no era buena persona, que no era buena trabajadora, no era buena profesional o incluso no era buena madre.
Todo ello se debe a que sufrí una decadencia en mi estado de ánimo y apenas tuve apoyo a mi alrededor para salir adelante.
Se me acumulan situaciones que escapan de mi control, emociones que me hacen mirar atrás y regodearme de mis fallos... Y lo peor es que hay personas que vienen a tu vida a ayudarte a volver a mirar los fallos involuntarios que te han llevado a encontrarte mal.
Hoy le preguntaba a mi padre (me encanta hablar con el) papá, ¿que opinas de mi, de mis decisiones, de lo que hago?
Y le he pedido sinceridad.
Y el me ha dicho:
Hija, no he conocido nunca a alguien que luche como tú, siempre has querido más, has querido avanzar y nunca has dejado de intentar conseguir tus metas, eres impulsiva y mientras otros se lanzan cuando hay una economía solvente de por medio, tú aún sabiendo que no la tienes, no te ha impedido trabajar y luchar contra todo pronóstico por lo que quieres.
Hija, un tío mío decía que si no te lanzas al mar no sabrás si lo puedes cruzar, te puedes hundir o puedes nadar y esforzarte hasta el final, y tu nunca has dejado de nadar.
Tu abuelo, trabajaba en un barco, no recuerdo bien que hacía... Un día, empezaron a bombardear y una bomba alcanzó el barco y el pensó, si me quedo me quemo y en el mar me ahogo... Pero aún así se lanzó al mar y empezó a moverse... Empezó a nadar en mitad de un momento donde su vida corría peligro. Y el salió y por eso yo estoy aquí y tu estás también... Porque el no se rindió.
Y tu nunca has dejado de nadar, aun cuando no ves salida. Sigues y sigues...
¿Que más puedo pedir?
Necesito que tú que hoy me lees, recuerdes que los problemas no siempre son los mismos para todos, pero si que todos debemos luchar para salir de ellos. Nos podemos hundir o patalear y buscar la manera de nadar y salir de ellos.
Hace unos días, acudí al psicólogo para seguir curando mi interior y poder recuperar parte de quien yo realmente soy.
Los avances son estupendos, he empezado a comprender de donde nace mi dolor, ese dolor que no soy capaz de encauzar, y que tanto necesito soltar.
Estoy empezando a ver cosas que no veía que fueran tan importantes y que lo son. Estoy empezando a decir que no cuando algo no me agrada, estoy empezando a saber defenderme cuando me siento atacada, cuando alguien se escuda y pretende llevar su razón... Ahora por fin soy capaz de llevar la mía. Y aún me tiemblan las piernas, pero ya estoy siendo capaz de parar los pies a los que pretenden mermar mi capacidad de decisión.
La depresión es real y no es algo de lo que avergonzarse. Hay que trabajar la mente y el corazón para vivir y no perderse las maravillas de este mundo.
El sol sale a diario aunque tu veas que el día está nublado, y si te fijas si hay un hueco entre las nubes, empieza a salir un rayo para recordarte que esta ahí. El cielo llora y luego vuelve el sol a recordar que las tormentas se pasan.
Y hoy vengo a recordártelo yo.
Gracias por leerme, por estar ahí, por acompañarme en mis avances y mis experiencias.
Cada uno da lo que sabe y lo que tiene. Y yo siempre he dado lo que hay en mi corazón.
Espero que sea de agrado y os ayude en algo.
Con solo una persona que me diga que le ha gustado, yo ya soy feliz.
¿¿Me sigues??
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Y por supuesto en este enlace de mi blogg.
Desde mi corazón, como siempre.
MARTA💛
Ya se de donde viene tu fuerza. Tu padre es un sabio.. Nunca se debe d dejar de luchar a veces con más fuerza y otras con menos, pero siempre hay k ir "parlante"
ResponderEliminarBesitos enormes martita. No dudes nunca de ti ❤️
Sé feliz, me ha encantado!!! En verdad que tu padre es sabio, y tú eres una gran mujer que tiene la valentía de venir aquí a decir su verdad sin ningún tapujo. Adelante Martita, eres grande!
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