Mi pequeño yo 


¿Cuántas veces le hablas a tu yo de pequeño?

¿ Cuántas veces le visitas para aprender de el?


Hoy he decidido coger mi maleta y viajar a la década de los 90, me he metido un paquete de pañuelos y una libreta con un bolígrafo para apuntar esas cosas que se dejan escapar con lo años.


Cuando he llegado, la he visto, la niña de gafas y pelo rebelde. Una niña que tenia una inocencia pura y un corazón servicial. La he visto sentada en su columpio favorito amarillo, cantando mientras se balanceaba con fuerza.

Imagen de un columpio de Pinterest


Me he sentado en un banco cercano y la he observado durante un rato.


Miraba a mi alrededor y veía el barrio donde se crió y podía incluso sentir el aire fresco de la zona. llevaba un chaquetón rosa con el borde de su capucha de pelo negro, ella llevaba sus gafas de pasta con aquellos cristales gordotes ...

Me ha visto y me ha sonreído, así que la he saludado con la mano tímidamente.

Cuando ha terminado de columpiarse, ha bajado y ha venido sonriente hacia mi, me ha cogido de la mano y en silencio hemos comenzado a pasear.


De repente, ella ha empezado a hablar y no paraba, me ha contado cosas del colegio, de sus amigos, de su perro, de sus padres... yo la miraba y admiraba, intentaba recordar cuando deje de ser así,

Resulta que hoy comía en casa de sus abuelos paternos, así que me he ido con ella me he alejado y ella me invitaba a pasar pero le he dicho que era mejor que ella disfrutase de ese ratito.

Mientras ella disfrutaba de aquella mágica tarde, yo miraba con nostalgia los coches de la familia, escuchaba desde fuera el jaleo que había con tantas voces. De vez en cuando miraba por las rendijas y las ventanas y veía ... veía felicidad, veía recuerdos hermosos, la familia, todos alrededor de la mesa, la hora del café, los primos jugando, el abuelo contando sus chistes, la olor del café y las palomitas con anís que preparaba la abuela ...

La he dejado allí y he vuelto un rato a casa, no a la mía sino a la suya. Su habitación su cama ... miraba sus cosas que en realidad eran mías. Y volvía a encontrarme con aquel diario... 

Pequeña mía, como me gustaría protegerte de todo lo que después te tendrá que pasar. 

Disfruta cariño, disfruta de esos ratitos que después van a dejar de existir, no te se decir exactamente cuando cambia todo, pero lo hará.

Ojalá pudiera decirte que seas mas fuerte y no seas tan aprensiva, me encantaría decirte que seas tu y no intentes forzar una amistad basándote en acoplar tu personalidad a la otra persona. Esas amistades no son de verdad por que tu no te comportas como eres de verdad. 

Se tu misma y verás que los amigos con quien realmente eres tú, son los que te vas a llevar para toda la vida.


He vuelto otra vez y la he esperado a la salida del colegio. Ahí estaba ella con una coleta su mochila rosa con bordes amarillos y aquel chándal tan chulo que se había comprado en las rebajas de enero. Esta vez no me deje ver y simplemente la seguí, ¡que bonito era el barrio!

La vi entrar al portal de su casa y salir en unos minutos, se dirigía a la panadería y entonces, allí estaba el, su otro abuelo, si hubiera podido hubiera salido corriendo a abrazarlo.

Supe en seguida que ya se había invitado a casa de sus abuelos a comer, su madre nunca decía que no, así que fui hasta la ventana de la casa de los abuelos y me paré a mirar ... ahí estaban, mis abuelos maternos preparando la mesa, sacando de todo... ¡¡que rico por favor!!

La pequeña disfrutaba de ese ratito y nuevamente después de comer volvía al colegio a pasar otro par de horas.


Y cuando salió de sus clases, algo me pareció que no iba bien. Estaba seria y cabizbaja, así que fui hacia su ventana y la vi en su escritorio frente a sus deberes... que raro, siempre salía a jugar y aquel día no.

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Si pudiera, volvería para decirle que el rechazo y la baja autoestima existen y que deberías de luchar contra ello. Le diría que no almacene esos recuerdos y que olvide todo aquello. Le diría que no tenía que demostrar nada a nadie y que ella era preciosa aún con sus gafas y su pelo rebelde, aquellos que la hirieron no se iban a acordar de todo eso y ella debería hacer lo mismo.

Me encantaría salvarte de ese dolor que poco a poco fué cambiando tu pequeña inocencia.

A lo largo de los años, volvimos a caer en las mismas historias y volvimos a querer encajar. Hubieron periodos preciosos pero al no haber trabajado la autoestima, cometiste errores que te repercutirán ya de mayor.

Lo irónico de todo esto es que siempre fuimos fuertes a pesar de todo. Supimos que muchas personas se apartaban de nosotras pero nunca se lo tuvimos en cuenta ni se lo vamos a tener. 


Pequeña, no somos como el resto, tenemos un corazón dispuesto a perdonar y somos de las que ponemos la otra mejilla. Fallamos constantemente y nos bloqueamos a menudo. Confiamos en personas que luego nos hacen daño y sin querer la historia se vuelve contra nosotras.



Vas a escuchar muchas veces todo lo que haces mal, y pocas veces lo que haces bien, 

Pero eres una mujer hermosa, que aún en mitad de tu dolor, eres capaz de en vez de tragar tu pesadez vas y pides ayuda. 

Que nadie te diga que no puedes pedir ayuda, o que no es necesario.

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Sana tu yo interior, reconcíliate con la vida con el pasado y con ese futuro que aun tienes que vivir.   

Soy feliz y soy maravillosa. Me lo repito a menudo y tu deberías hacer lo mismo.

No olvides jamás, pero jamás, quien eres de donde vienes y aquellos ratitos de tu vida que te hacían feliz.

Le debes a tu yo del pasado vivir el presente con una sonrisa para afrontar lo que le espera a tu yo del futuro.


Es bonito viajar en el tiempo, y en ocasiones es necesario recordar aquello que se quedó atrapado en nuestro pasado y ha acabado repercutiendo el presente.


Anímate, viaja y reconcíliate.



Con todo el cariño de siempre:

 Marta💛


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Comentarios

  1. Que bonito es volver atrás y recordar la niñez , recordar la infancia pero a la vez da miedo de ver tantos cambios

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  2. Pero qué lindo lindo lindo! Esa eres tú, Martita. 🌹

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  3. Precioso Marta ❤️
    Cuantos recuerdos bonitos con esa niña.
    Aveces me encantaría volver a vivirlos.

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